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El trabajo de fuerza para los entrenamientos de carrera

Para entender el sentido del trabajo de fuerza en los entrenamientos de carrera, tenemos que entender qué pasa cuando corremos y por qué unos corren más rápido que otros. Correr no es más que saltar hacia adelante con una pierna y luego con la otra. Pero en realidad, esto implica muchas cosas. Para entenderlo mejor, vamos a explicar en profundidad los ejercicios de fuerza para un correcto entrenamiento de carrera.

Lo primero que implica el hecho de correr es la acción de saltar. La diferencia entre andar y correr es precisamente la fase de vuelo en la que los pies no tocan el suelo en ningún momento. Además, hay que añadir que es con una pierna. Aunque parezca obvio implica que todo lo que sube, baja, así que necesitaremos la capacidad de soportar una caída con una sola pierna. 

Entrenamientos de fuerza para la carrera

Como hemos incidido al principio, correr es saltar con una pierna y luego con la otra. Este punto es especialmente importante en corredores que se están iniciando en esta actividad. Si tenemos que saltar, necesito una estructura que lo soporte. Para ello, deberemos hacer un repaso por la física más básica y así hacernos la idea de cuánta fuerza necesitaremos. Para que una persona salte, tiene que ejercer más fuerza de su propio peso para poder vencer la gravedad y caerá con la misma fuerza con la que saltó. Es decir, una persona de 80 kg ha de ser capaz de levantar más de 80 kg con una pierna para saltar y caer. 

Si nuestra capacidad de ejercer fuerza está muy limitada y la carga de trabajo supera nuestra capacidad de soportarlo, la probabilidad de alguna lesión o molestia es muy alta. Por ello, cuanto más fuertes seamos, más seguros estaremos a la hora de correr. 

Trabajo de fuerza en el running

El trabajo de fuerza tendrá dos perspectivas en función del trabajo muscular que necesitemos. Los músculos tienen tipos de trabajos diferentes. Unos van a ejecutar el propio movimiento, que serán los músculos principales; y otros van a mantener la posición para que los anteriores puedan realizar el movimiento de la forma más eficiente posible. 

Así pues necesitaremos que nuestro trabajo de fuerza esté enfocado, por un lado, en mejorar la cantidad de fuerza que soy capaz de hacer -y esto lo realizaremos con movimientos globales como la sentadilla o las zancadas-.  Y también es muy importante prestarle atención a los pequeños músculos para que los grandes trabajen. En este caso, centrarnos en el trabajo sobre la musculatura que estabiliza y permite la transferencia de fuerza hacia el suelo, además de suplir las necesidades propias de cada corredor. 

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